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Las Estrellas

Diciembre 04, 2017

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Hemos ido al Planetario de Bogotá varias veces y sigue siendo un lugar mágico para los niños. Esta vez fuimos sin tenerlo programado previamente y fue una buena experiencia, pues corrimos para tratar de llegar a la función del Domo de las 11:00 a. m. Llegamos a las 11:05 a. m. y no alcanzamos a entrar. Afortunadamente, soy una vieja amiga de la anticipación y en el camino les dije que existía la posibilidad de no alcanzar a entrar, comentario que nos dio pie para hablar de la importancia de levantarse temprano y aprovechar el día.

Como no pudimos ingresar a la función de las 11:00 a. m., entramos y los niños empezaron a explorar, descubrimos la terraza y el reloj de sol junto con su estrella de los vientos, duramos un buen tiempo tratando de encontrar la hora hasta que concluimos que no lo estábamos logrando porque no había sol, y necesitábamos la sombra para que funcionara. (Ahora que me acuerdo, se llama "reloj de sol", veo que la respuesta de nuestro fracaso estaba a la vista).

Bajamos al segundo piso y nos encontramos con información sobre Albert Einstein, grandes genios de la humanidad y un cerebro humano, al que los niños miraron con un poco de apatía.

Llegamos a la biblioteca y debo decir que las provocaciones visuales que exhiben sí funcionan para llamar la atención, pues los niños leyeron, hicieron preguntas y buscaron libros. De todos los que vimos, el que los enganchó fue uno acerca de Arquímedes y el baño, (no me acuerdo del nombre exacto, pero era algo así como "el baño del pequeño Arquímedes") y contaba una historia ficticia acerca de un niño al que no le gustaba bañarse; ya sabemos que con este comienzo es del interés de cualquier niño.

Saqué mi espíritu explicativo para hablar "formalmente" del principio de Arquímedes y afortunadamente en el libro había algunos experimentos para captar la idea del principio con más facilidad.

Después de casi una hora me acordé de que la hora de entrada al museo era a las 12:00 m, así que corrimos a comprar las boletas para entrar al museo a las 12:00 m y al Domo a la 1:00 p. m. Hicimos la fila de entrada al museo y un personaje (John) del planetario nos hizo una divertida e interactiva introducción.

El museo tiene 5 salas, es interactivo y libre. Los niños van a lo que quieran; exploran y aprenden, igual que los padres. A Jero le llamó particularmente la atención unas luces láser que hay en el suelo, las cuales de una extraña manera siguen el movimiento. Hay un par de películas, exhibición de cómo se dan las constelaciones, las fases de la luna, los cráteres, energía eólica, diferentes teorías acerca de la creación de la tierra, entre muchas otras interesantes actividades.

El tiempo de estadía en el museo es de 1 hora, un lapso perfectamente empalmado con los horarios del Domo, así que una hora después salimos del lugar, alcanzamos a buscar algo de merienda, que por salir de afán no provisioné. Hay un café en la parte inferior del planetario, pero me encontré en el camino con la señora de venta ambulante. Los niños comieron algo mientras hacíamos la fila para el Domo.

Como no era la primera vez, ya los niños sabían un poco el orden. Debo recomendar que no es tan buena idea llevar niños muy pequeños con historial de pánico a la oscuridad porque van a llorar y se van a asustar; ahora, si quieren usar el espacio como una herramienta de choque y que el pequeño supere su miedo, es otra cosa. Sea como sea, por lo general encontrarás uno que otro niño pequeño llorando por miedo al espacio (literalmente).

Otro comentario que me siento en la obligación de hacer es que las personas del planetario hacen las recomendaciones antes de empezar, lo de rutina, parte en la que dicen con toda la claridad del caso que no se debe usar celulares o dispositivos electrónicos pues la luz interfiere con la función y daña la experiencia. Las personas muy aficionadas al uso perenne del teléfono celular, deben tener en cuenta que durante los 35 minutos que permanecerán dentro del Domo, deberán abstenerse de manipularlo. Nosotros en nuestra visita observamos el caso de un papá y una mamá de diferentes niños en diferentes sillas, que no tuvieron problemas en interrumpir la sesión con las luces de sus teléfonos. Una situación bastante irrespetuosa de su parte.

Una vez superada mi neurosis por eso, logré disfrutar lo que quedaba de la función y nuestra experiencia del día en el Planetario Distrital de Bogotá terminó.

¡Espero que se animen a visitarlo!

*En este momento la tienda está en arreglos y se encuentra cerrada.

*Las funciones del Domo son de 11:00 a. m. – 1:00 p. m. y 3:00 p. m.

*En los periodos de vacaciones de los colegios hacen actividades dirigidas a los niños; justo el fin de semana pasado tuvieron una experiencia de camping nocturno en compañía del Jardín Botánico.









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